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05 Jul

Los Neobank ¿Cómo Regularlos?


No hay que competir con los Neobank, hay que entenderlos e imitarlos

El mundo de las finanzas es uno de los terrenos más fértiles para la irrupción de las nuevas tecnologías. Un smartphone, el Internet, una aplicación y una estrategia de marketing son suficientes para entrar en el mundo de los depósitos, retiros, transferencias, préstamos, pago de impuestos y un sinnúmero de transacciones que hasta hace no mucho tiempo requerían la presencia física en las sedes bancarias.

En ese escenario, se multiplican los problemas para los CEO, gerentes y responsables de los bancos tradicionales. Es que no se trata de la simple aparición de más competenci. Ahora es distinto, hay una complicación mayor: esa competencia conoce a la perfección las nuevas tecnologías porque, básicamente, está en su ADN.

Estamos hablando de grandes tecnológicas que incursionan en el mundo de las transacciones de dinero como Bigtech como Facebook, Apple, Amazon, Google, de empresas que se sirven de la tecnología para ofrecer servicios financieros (Fintech) y de los Neobanks.

¿Qué son los Neobanks?

Básicamente, son incipientes empresas virtuales, muchas de ellas nacidas como startups, que ofrecen servicios de banca minorista, pero sin ubicaciones físicas. Basan todo su potencial en la fuerza que les dan las nuevas tecnologías digitales y su público meta son claramente los millennials. Y, a futuro, los hijos de esos millennials.

Estos nuevos competidores se están posicionando y, de a poco, ocupan una porción del mercado. Neobanks como Simple, GoBank y Moven se han comenzado a instalar apelando a la estrategia de hacer todo lo que los bancos tradicionales hacen, en general, mal: ofrecen agilidad y simpleza en los trámites, buena y permanente atención a las consultas y reclamos, bajas tasas de interés en los préstamos y, su mayor fortaleza, son 100% digitales. Sí, todo, absolutamente todo se puede hacer con el smartphone.

Pero no es tiempo lamentos, hay que actuar. Según Ron Shevlin, especialista de The Financial Brand, por ahora, estos nuevos players todavía tienen el duro trabajo de educar a los consumidores sobre lo que son y lo que pueden hacer. Deben construir su marca y explicarles a los potenciales clientes que son un banco. Eso les llevará tiempo y ésa es la principal ventaja de la banca tradicional.

¿Cómo enfrentarlos?

Simple. Hay que observarlos, analizarlos, ver qué hacen, cómo lo hacen y, sobre todo, aplicar sus estrategias digitales. Los bancos clásicos tienen una ventaja, según Shevlin: el respaldo de décadas en sus espaldas, algo clave para un lugar donde la gente deposita su dinero. Lo que les falta es ser amigables (los Neobank son extraordinariamente amigables), tener un servicio de atención al cliente que sea útil al cliente, con procedimientos internos que solucionen verdaderamente los problemas y que no generen frustraciones. Y por supuesto, deben bajar los costos, porque con gastos fijos elefantiásicos, la competencia con estos “velociraptors” de las finanzas será una batalla perdida.

En todo eso es donde los bancos tradicionales deben hacer foco si no quieren (sin exagerar) terminar desapareciendo. Basta con ver los datos de la consultora financiera KPMG (A new Landscape, Challenger banking annual results) para entender que el problema es grave. Allí, por ejemplo, se advierte una caída de 7.260 millones de dólares –entre 2015 y 2016– para los Big Five del Reino Unido (HSBC, Santander, Barclays Bank, Lloyds Bank, Royal Bank of Scotland) a favor de estos nuevos competidores que no paran de crecer.

El problema de las regulaciones

Hay un punto clave en el que la banca tradicional tiene una responsabilidad limitada y debe esperar cambios a nivel gubernamental: las regulaciones. Cada país tiene más o menos las mismas reglas para la banca tradicional, con regulaciones de sus bancos centrales que incluyen, entre otras muchas normas, los llamados “encajes bancarios”, que no son otra cosa que la obligación de tener una determinada cantidad de dinero inmovilizado como resguardo.

Esto genera costos, que los nuevos jugadores no tienen, y que luego se trasladan a las tasas de interés que se cobran por los préstamos. Los “viejos” bancos acusan a los “nuevos” bancos de ser simples servicios de intermediación financiera y, sin esas regulaciones, compiten deslealmente.

Desde los Neobank se defienden diciendo que prestan su propio dinero, con los riesgos que ello conlleva y acusan a la banca tradicional de pagar tasas de interés demasiado bajas por el dinero que toman prestado de la gente, y muy altas cuando lo prestan a clientes y empresas. Para los Neobanks, ese spread entre ambas tasas es lo que expulsa potenciales clientes hacia otras ofertas.

¿Qué tan lejos está Latinoamérica de la masificación de los Neobanks?

 

Es una pregunta que no tiene una respuesta concreta, pero si muchas consideraciones.
En primer lugar, hay que esperar que los servicios de Internet mejoren considerablemente y el uso de las conexiones de datos de los smartphones crezca. Un dato es alentador: según GSMA Intelligence, el tráfico mensual de datos móviles por usuario en América Latina crecerá exponencialmente hasta 2020. En 2015 estaba en 568 megabytes per cápita y se espera que en 2020 alcance los 3.785.

Hablando de los bancos, Bruno Rovagnati, director de R/GA Buenos Aires, le dijo a La Nación que “quien no emprenda el camino de la transformación digital financiera, no tiene futuro”. R/GA es una empresa especializada en la intersección de tecnología, diseño y marketing y fue responsable del desarrollo de Next, el banco digital de Bradesco en Brasil.
En Argentina, hubo en lo que va de 2017 dos novedades en relación con bancos digitales. Por un lado, Wanap, de la Corporación América. Por otro, TSA-Banking, montado sobre la estructura de una financiera tradicional (Multifinanzas). Ambos estarán operativos antes de fin de año. Entre otras cosas, por ejemplo, el sistema de validación de clientes, en el caso de Wanap, será por reconocimiento biométrico a través del smartphone. Todo será online, pero habrá mini sucursales en las tres ciudades más importantes del país (Capital Federal, Rosario y Córdoba) porque hay trámites que las empresas aún no tienen permitido hacer remotamente.

En Latinoamérica hay otros ejemplos: en Brasil, Next se sumó a Nubank y Banco Original, y Bankaool nació en México. Nubank se enfoca en ofrecer tarjetas de crédito con una visualización de gastos amigable y en tiempo real, y Bankaool se especializa en cuentas de cheques con tarjeta de débito, préstamos a pymes y vehículos de inversión.


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